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Diálogo interreligioso

¿Es posible lograr una armonía entre las distintas creencias religiosas?

Ante todo, debemos distinguir entre fe y creencias. La fe es mucho más que un conjunto de creencias. La fe es un sentimiento presente en todo ser humano, y consiste en una confianza básica en la vida. Sin esta fe básica no podríamos vivir, ya que no daríamos un paso sin dudar de que el suelo nos va a sostener, o probar bocado sin dudar de que nos va a alimentar… Esta fe es confiar en que “hay fidelidad en el corazón de todas las cosas”, lo cual nos lleva a confiar en la Fuente de la vida y en su Fidelidad.

Como la fe, que versa sobre la Vida y su Fuente, versa en definitiva sobre el Misterio inefable, necesita expresarse de alguna manera: “Las religiones son como los vitrales de una iglesia, que le dan una estructura determinada a la luz que trasluce y que está detrás de ellos. La luz es lo que realmente importa, pero como no podemos verla con nuestros ojos, necesitamos que se haga visible descomponiéndose en colores” (Willigis Jäger).

Así, las creencias religiosas son estas “formas y colores” que trasmiten la luz. Son las distintas expresiones que esta fe común, esa Luz inefable, ha tomado a lo largo de la historia. Estas formas de expresar la fe varían según el contexto geográfico y cultural en el que han surgido, y según el líder religioso que se haya erigido como su portavoz.

El diálogo interreligioso ha de apuntar a descubrir, detrás de las diferentes creencias que nos dividen, una fe común que nos une a todos los hombres y mujeres del planeta: “Podemos decir que las diferentes religiones son como puertas que conducen a un mismo santuario. Cuanto más avanzamos hacia el interior de este santuario para sentirnos allí como en casa, tanto más libremente podremos entrar y salir por sus diferentes puertas. Ya no nos detendremos por aquello que nos parece extraño ni nos aferraremos a lo que nos resulta familiar. Es una cuestión de sentido común comprender cuán vital es una interpretación así en un mundo en el que aún se desatan guerras por motivos religiosos” (David Steindl-Rast).

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