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Tamy Hochman, co-creadora de la serie «Gorda»


Tamy Hochman es actriz, cantante, directora y guionista. Es co-creadora y co-directora de la serie «Gorda», que muestra la hipocresía de la sociedad con una mirada humorística.


Celebro espacios como este, que nos invitan a la reflexión sobre temas tan importantes como la discriminación. Creo que, si bien estamos avanzando como sociedad en ciertos sentidos, todavía hay muchos preconceptos erróneos sobre la obesidad. Debajo del llamado “discurso médico” respecto del peso, es donde generalmente se esconde el dedito juzgador de quienes tienen un grado de gordofobia tan grande que sienten la necesidad de ir “educando” a lxs demás, creyendo tener la verdad en sus manos. La sociedad en la que vivimos es producto de muchos años de mala información nutricional, la obsesión por los cuerpos hiper delgados de los ‘90, el boom de las dietas estrictas y extremadamente restrictivas como la del Dr. Ravenna, y obviamente, los medios de comunicación masivos donde, o solo podíamos ver cuerpos hegemónicos en programas de TV como “Bailando por un sueño”, o podíamos ver la denigración sistematizada y patologizante del gordx en “realities” nefastos como “Cuestión de peso”.

En esos y muchos otros aspectos más tenemos que seguir trabajando. Y ni hablar del tema de la Ley Nacional de Talles, que tardó sus largos años hasta ser finalmente aprobada en noviembre del año pasado, en la que todavía queda mucho trabajo por hacer hasta que por fin sea aplicada como corresponde. Igualmente, creo que, en los últimos años, la nueva ola de feminismo ha ayudado a agilizar ciertos procesos y gracias a eso podemos ver que, de a poco, se van inmiscuyendo cuerpos diferentes en ciertos espacios de la cultura. Esto me permitió poder realizar la serie web GORDA, idea que tuve allá por el 2012 pero que no hubiera tenido el público ni el éxito que logramos el año pasado si no fuese por estos cambios que se están dando. @gordalaserie es hija de su época, no habría funcionado por aquellos tiempos. Y eso habla de una lenta pero segura metamorfosis. Elijo ser optimista últimamente porque, también, gracias al libre y fácil acceso a las redes sociales, podemos sumar un activismo gordo que va aumentando de peso, aunque a muchxs eso les incomode.

Me gustaría que la gente sepa que soy mucho más que mi obesidad, mucho más que mis dificultades o problemas, y que lucho contra ellos todos los días.

La discriminación es a veces obvia y a veces no tanto, pero se puede dar en muchos ámbitos. Hay mucha gordofobia dando vueltas, desde el entorno familiar al laboral, social, o lo mismo en la calle. Las miradas despectivas constantes en un medio de transporte, no importa si vas parada o sentada son un ejemplo: siempre parecería ser que estás ocupando “más lugar” del que te corresponde. En la calle me han gritado barbaridades completos desconocidos que luego siguen su camino con total impunidad sin importarles en absoluto quién habita este cuerpo. Y en mi entorno familiar o social muchas veces se repiten esos mismos insultos o comentarios despectivos disfrazados de chistes que duelen aún más. Esto lo veo especialmente en las generaciones anteriores a la mía, que todavía o quizás nunca entenderán el feminismo y la discriminación como las nuevas generaciones los concebimos hoy.

El maltrato más fuerte que recibí en mi vida fue durante mi jardín de infantes y la primaria, el famoso bullying. En los 90s no se hablaba de “bullying”, se decía que me “cargaban” en el colegio, a lo que mi padre me decía que no tenía que dejar que se note que a mí eso me dolía. Pero me dolía. Y mucho. Pensé que esto se había modificado un poco en los últimos años, principalmente porque se empezó a hablar del tema públicamente, antes ni siquiera eso. Pero hace poco conocí un caso de una nena pre-adolescente que sufre un bullying horrible por parte de las típicas “lindas y populares” del grado y que ahora con las redes sociales todo eso se intensifica, porque las burlas no terminan cuando salís de la escuela: pueden seguir por whatsapp, facebook o instagram. No se puede escapar ni por un ratito.

La discriminación es a veces obvia y a veces no tanto, pero se puede dar en muchos ámbitos. Hay mucha gordofobia dando vueltas, desde el entorno familiar al laboral, social, o lo mismo en la calle.

Por suerte, la acompaña una familia que le hace entender que todas esas cosas que le dicen no son verdad y que ella es una chica linda, fuerte, buena, inteligente, graciosa y talentosa, y que su valor como persona no pasa por su aspecto físico y que, al margen de ser o no gorda, si está bien de salud, su cuerpo es perfecto tal cual es. Todas las cosas que me hubiera encantado que me dijeran de niña. Porque no creo que podamos abolir el bullying para siempre, pero me parece sumamente importante que esa nena no empiece a creer que sus agresores tienen razón. Eso fue lo que me pasó a mí, porque en todos los ámbitos se repetía la misma fórmula de discriminación, en la escuela, en el club, en la familia. Si pudiera hablarle a la Tamy de 5 años le mostraría todas las hermosas cualidades que tiene, la abrazaría fuerte, fuerte y le diría que todo va a estar bien.

Me gustaría que la gente sepa que soy mucho más que mi obesidad, mucho más que mis dificultades o problemas y que lucho contra ellos todos los días. Que soy actriz, cantante, directora y guionista. Que me animé a contar muchas de mis experiencias con el tema de mi cuerpo en la serie que co-escribí/dirigí, a pesar de que fue un proceso agridulce. Fue doloroso y hermoso a la vez, porque fue mi primera experiencia profesional como co-directora y co-creadora, en la que aprendí muchísimo sobre mi fortaleza y profesionalismo. Me descubrí capaz de dejar de lado uno de los dolores más grandes que pasé en mi vida, sucedido mientras pre-producíamos la serie, en pos de contar esa historia, que ya no es solo mía porque sufrió muchísimas modificaciones al ser un producto compartido con mis socias, la productora, el guionista y lxs actorxs. Todo ese proceso me dio nuevas ideas para seguir escribiendo mi propio material; planeo crear mucho más de ese arte sanador, del cual ya estoy enamorada.

Me gustaría que sepan que soy muy pasional en todos los aspectos de mi vida, privada o laboral. Que soy fanática de Breaking Bad, que me sé casi todas las líneas de diálogo de Friends, que amo nadar, jugar al tenis, bailar y que tengo mucha agilidad, aunque a primera vista no lo parezca. Que desde muy chica me identifiqué con las villanas de las historias de Disney -claro, porque las princesas eran todas “flacas, bellas, perfectas” y yo claramente no- y que tengo una colección hermosa de más de 50 brujas de cerámica, papel, tela, vidrio y otros tantos materiales, colores, tamaños y de distintas partes del mundo. Que lucho todos los días contra la gordofobia que hay en mí, porque es algo que todxs tenemos metido adentro, en distinto grado.

A todxs nos criaron en un mundo en el que si sos gordx estás mal, como si estuvieses falladx y así pensé casi toda mi vida. Me ha llevado muchos años de terapia, activismo y análisis para poder llegar al lugar en el que puedo hablar libremente de lo que siento y lo que pienso con respecto a mi cuerpo gordo. Que no está mal, tiene tanto derecho de existir como cualquier otro, que puede ser bello como cualquier otro, que no merece ser discriminado como ningún otro merece serlo, pero que sobre todo merece ser vivido y disfrutado por mí, y nadie más.


Reflexiones:

  1. REPLY
    Gabriela dice:

    Muy interesante, Tamy. Gracias por compartir estas reflexiones y tu experiencia. Te quiero muchísimo, prima!! Y te admiro.

  2. REPLY
    Natascha dice:

    Gracias Tamy por compartir tu testimonio. Me quedo reflexionando porque por más que sienta que soy una persona abierta entiendo que, en algun punto, esa gordofobia que mencionás yo tambien la tengo…a seguir laburando por una mayor conciencia y menos esquemas mentales que limitan.

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